Empleada del hogar: ¿interna o externa?
Dependiendo de las necesidades de la familia, se puede contratar a una empleada del hogar en régimen externo o interno. Uno y otro ofrecen tanto ventajas como inconvenientes que en última instancia deberá valorar la persona que acabe contratando sus servicios.
Uno de los temas que hay que sopesar es el de la privacidad. Una empleada del hogar externa acudirá al hogar en el horario estipulado para realizar sus tareas y una vez finalizadas, podrá irse. Esto no sólo da más flexibilidad y libertad a los miembros de la familia, sino también a la propia empleada que tiene por delante más posibilidades de trabajar en otras casas.
Cuando se contrata en régimen interno, hay que tener presente que su presencia será las 24 horas del día, independientemente de si le toca o no trabajar en ese momento, además de procurarle siempre un alojamiento y un espacio privado para ella. Evidentemente, el vínculo afectivo que se establece es mayor, sobre todo cuando hay menores en el hogar. No obstante, para algunas empleadas del hogar puede resultar más difícil de sobrellevar por la sensación de no acabar de desconectar del todo.
Un diferencia también importante entre una modalidad y otra es el horario. La jornada laboral de una interina suele ser mucho más amplia porque, habitualmente, no sólo se la contrata para temas de limpieza sino también para hacer la comida, asistir y cuidar a niños y ancianos, etc. El coste también es mayor a diferencia de una externa cuya presencia en casa es por una cantidad de horas determinada a la semana.
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